Se entregaron las últimas remeras de la campaña de COMERCIO JUSTO a los artesanos indígenas de comunidades Wichí y Chané.
jueves, 13 de agosto de 2009
Arte y Esperanza, broche solidario para la campaña 09 de remeras del comercio justo
Se entregaron las últimas remeras de la campaña de COMERCIO JUSTO a los artesanos indígenas de comunidades Wichí y Chané.Luego de un año de gran apoyo y difusión del movimiento del Comercio Justo, Arte y Esperanza recorrió el norte argentino llevando de regalo las últimas remeras de la campaña.Gracias al trabajo de Arte y Esperanza y al apoyo de varios amigos de la asociación, se compraron decenas de remeras de la campaña de Comercio Justo, que fueron repartidas entre los artesanos y artesanas de comunidades Wichí y Chané con el objetivo de seguir difundiendo los principios de este movimiento.El Comercio Justo es una relación de intercambio comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto que busca una mayor equidad en el comercio internacional.La campaña 2008, tuvo el apoyo de muchos amigos como el “flaco” Spinetta, Patricia Sosa, León Gieco, Abel Pintos, Andrés Giménez, Paula de Mora, Micky de Los Piojos y cientos de personas que se acercaron a las tiendas de Arte y Esperanza y las organizaciones que se sumaron a la campaña.
Pronto estaremos contando de las novedades de la campaña 2009!!!Hasta la próxima!
Equipo Arte y Esperanza http://arteyesperanza.blogspot.com/2009/08/broche-solidario-para-un-cierre-de.html
Pronto estaremos contando de las novedades de la campaña 2009!!!Hasta la próxima!
Equipo Arte y Esperanza http://arteyesperanza.blogspot.com/2009/08/broche-solidario-para-un-cierre-de.html
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miércoles, 5 de agosto de 2009
La nueva ecobolsa


La Cooperativa Obrera de Bahía Blanca, respetando el séptimo principio cooperativo de "Preocupación por la Comunidad",implementa desde hace años acciones tendientes a preservar el medio ambiente y capacitar a los consumidores en cuanto a la relevancia del tema.Entre otras acciones, junto a la Cooperativa Textiles Pigüé y Otro Mercado al Sur, se confeccionaron las nuevas Ecobolsas que se pueden adquirir en la mayoría de los puntos de La Coope...Otro Mercado te invita a conocer y promover esta iniciativa.
¿Sabías que cada uno de nosotros usa alrededor de 150 bolsas de plástico por año y más del 90% termina en basurales o tiradas en las ciudades y campos?.Para nuestro medio ambiente el impacto es muy grande. Se fabrican en base a combustibles fósiles, que son recursos naturales no renovables, se emplea mucha cantidad de energía en el proceso y no existe argumentación científica que demuestre que el plástico sea biodegradable.Por otra parte, reemplazarlas por bolsas de papel virgen es aún más perjudicial, porque para si fabricación se usan millones de árboles y su procesamiento también contamina el medio ambiente, al menos que sea absolutamente reciclado, cosa que casi nunca se cumple en su totalidad.Una bolsa de tela es más durable, llevá siempre una en tu cartera, bolso o mochila, no aceptes bolsas de plástico! Tomando la experiencia de "Eroski", "Coop-Italia", CWS y otras entidades y comercios de la Argentina y el mundo, este cambio en la conducta del consumidor y el comercio apunta a:
Reducir al mínimo de la generación de residuos.
Fomentar el Reciclaje.
Reducir de material innecesario de envases y embalajes.
La nueva EcoBolsa Ecoop, ya está lista y es un éxito, sumando un paso más hacia el camino de un consumo responsable...
lunes, 20 de julio de 2009
Bert en Glastonbury con las remeras de la CTS
miércoles, 8 de julio de 2009
Estrechamos vínculos cooperativos en la Cadena Textil
La Cooperativa Obrera desde Bahía Blanca, nos cuenta:
"La semana pasada, recibimos en la Gerencia de Cultura y Acción Comunitaria, la visita del Director del Proyecto Cadena Textil Solidaria(CTS), Harold Picchi, titular de ALTROMERCATO Argentina, y del presidente de la COOPERATIVA TEXTILES PIGÜÉ, Francisco Martínez." La CTS hoy es proveedora de la Cooperativa Obrera para su proyecto en curso de EcoBolsas Ecoop 100% Biodegradable -100% de algodón.Ambos fueron acompañados por la Contadora para Altromercato Argentina, Señora Fusako Oka y por el Sr. Marcos Santicchia, de Cooperativa Textiles Pigue.La Asociación Otro Mercado al Sur felicita a ambas cooperativas por establecer nuevos lazos para la región.
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sábado, 2 de mayo de 2009
9 de mayo, día del Comercio Justo
El 9 de mayo se celebra el Día Internacional del Comercio Justo.
Esta forma de intercambio comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, busca introducir la justicia como valor preponderante en el comercio internacional, regional y local.
Con este objetivo, Otro Mercado al Sur desarrolla y busca más oportunidades comerciales para productores cooperativos que garanticen precios dignos. Como contraparte, los productores deben respetar el medio ambiente y los derechos humanos de los trabajadores.
Otro Mercado trabaja con productores algodoneros, tejedores y confeccionistas en su proyecto CTS, la Cadena Textil Solidaria.
Este proyecto textil algodonero de Comercio Justo es único en el mundo, en cuanto a los eslabones productivos que encadena. Comienza en las provincias argentinas de Chaco y Corrientes, donde la Cooperativa Agroecológica agrupa a productores familiares que cultivan algodón natural sin uso de fertilizantes químicos ni pesticidas. El hilo de algodón se teje en la Cooperativa Textiles Pigüé, empresa recuperada por sus trabajadores. Allí se teje y tiñe ; se corta y confeccionan las remeras que hoy están a la venta en los locales de Arte y Esperanza y en Fundación Silataj, en la ciudad de Buenos Aires. También se venden en las Tiendas de economía solidaria Minka de Rosario, y en Ecosol de Montevideo.
El proyecto más complejo de este año 2009, es poder producir la colección ecológica otoño invierno para Levi´s Eco, así como para otras marcas que confían en nuestro proceso productivo. Asimismo, Otro Mercado trabaja para consolidar su propia colección para adultos, niños y bebés , como también ofrece remeras clásicas básicas para campañas, empresas e instituciones.
Hoy, más que nunca, necesitamos de consumidores responsables y solidarios que opten por la compra de estas prendas.
Esta forma de intercambio comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, busca introducir la justicia como valor preponderante en el comercio internacional, regional y local.
Con este objetivo, Otro Mercado al Sur desarrolla y busca más oportunidades comerciales para productores cooperativos que garanticen precios dignos. Como contraparte, los productores deben respetar el medio ambiente y los derechos humanos de los trabajadores.
Otro Mercado trabaja con productores algodoneros, tejedores y confeccionistas en su proyecto CTS, la Cadena Textil Solidaria.
Este proyecto textil algodonero de Comercio Justo es único en el mundo, en cuanto a los eslabones productivos que encadena. Comienza en las provincias argentinas de Chaco y Corrientes, donde la Cooperativa Agroecológica agrupa a productores familiares que cultivan algodón natural sin uso de fertilizantes químicos ni pesticidas. El hilo de algodón se teje en la Cooperativa Textiles Pigüé, empresa recuperada por sus trabajadores. Allí se teje y tiñe ; se corta y confeccionan las remeras que hoy están a la venta en los locales de Arte y Esperanza y en Fundación Silataj, en la ciudad de Buenos Aires. También se venden en las Tiendas de economía solidaria Minka de Rosario, y en Ecosol de Montevideo.
El proyecto más complejo de este año 2009, es poder producir la colección ecológica otoño invierno para Levi´s Eco, así como para otras marcas que confían en nuestro proceso productivo. Asimismo, Otro Mercado trabaja para consolidar su propia colección para adultos, niños y bebés , como también ofrece remeras clásicas básicas para campañas, empresas e instituciones.
Hoy, más que nunca, necesitamos de consumidores responsables y solidarios que opten por la compra de estas prendas.
domingo, 22 de marzo de 2009
El precio del transgénico

Sábado, 21 de Marzo de 2009
LA JUSTICIA PROHIBIO LAS FUMIGACIONES CON GLIFOSATO EN CAMPOS DE UNA LOCALIDAD DE SANTA FE
La salud, más importante que la soja
La medida suspende la utilización del producto en la ciudad de San Jorge, corazón del monocultivo de soja, ante un recurso de amparo presentado por vecinos. Productores marcharon al juzgado en defensa de las fumigaciones.
Por Darío Aranda
Ailén tiene sólo 2 años, pero ya conoce la faceta más silenciada del cultivo de soja: cuando tenía cinco días de vida sufrió su primera intoxicación con agrotóxicos. Desde ese momento, cada fumigación es un camino directo al hospital, y todos los días recibe un cóctel de medicamentos para poder respirar. Ailén tiene los ojos color miel y la tez blanca, vive en San Jorge, centro-oeste de Santa Fe, pleno corazón del monocultivo, y su casa está a diez metros de una plantación de soja. Cada vez que las avionetas rocían los campos, se repiten las alergias, intoxicaciones y problemas respiratorios. En base a estos padeceres y estudios médicos, la Justicia acaba de prohibir las fumigaciones con el agrotóxico Roundup, pilar de la industria sojera mundial y propiedad de la multinacional Monsanto. La medida privilegia la salud por sobre la actividad económica. Los productores agropecuarios santafesinos estuvieron lejos de aceptar el fallo: marcharon hacia el juzgado en defensa de las fumigaciones.
San Jorge está ubicada a 144 kilómetros de la capital provincial. Viven 25.000 personas y se la conoce como la “capital de la industria alimentaria”, por su pasado con gran variedad de cultivos, aunque desde hace una década reina la soja. En el barrio Urquiza, en las afueras de la ciudad, frente a campos con la oleaginosa, predominan las casas bajas aún sin terminar. “No estamos contra los sojeros, sólo queremos cuidar a nuestros hijos. Y todos acá sabemos que cuando fumigan, los chicos sufren”, resume Viviana Peralta, mamá de Ailén e impulsora del recurso de amparo, que fue acompañada por otras veintidós familias y el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat).
El juez Tristán Martínez –del Juzgado Civil, Comercial y Laboral 11– hizo lugar al amparo el lunes último y ordenó la suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana de la ciudad, hasta que el Concejo Deliberante y el Municipio se hagan eco de la ley 11.273 (sancionada en 1995) y determinen qué zonas pueden ser rociadas con agrotóxicos.
La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y tiene nombre y apellido: Soja RR, de la empresa Monsanto. Se llama así porque es “Resistente al Roundup”, nombre comercial del glifosato, herbicida vendido por la misma empresa. El químico se rocía sobre la maleza, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorios. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para el hombre. La abogada patrocinante, Gabriela Ferrer, piensa diferente. “Los cuadros de broncoespasmos se agravan en épocas de fumigación. Los médicos han recomendado abandonar las casas cada vez que haya fumigaciones. Aunque se encierren en sus viviendas, se repiten durante días los dolores de cabeza, los problemas de garganta y la irritación de ojos”, detalla en la presentación judicial, que apunta contra los productores sojeros, la Municipalidad de San Jorge y el Ministerio de Producción provincial –que rechazó hablar con este diario–. Ambos espacios gubernamentales son responsables, por ley, de delimitar qué zonas deben ser destinadas a cultivos y qué espacios estar libres de agrotóxicos.
El amparo también avanza contra el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. “Según el Senasa, el principio activo del glifosato está clasificado en la categoría de menor riesgo toxicológico, pese a que investigadores nacionales e internacionales han probado su alto grado de toxicidad y sus nefastas consecuencias sobre la salud”, detalla el amparo.
Las familias denunciantes y el Cepronat forman parte de la campaña “Paren de Fumigar”, iniciativa que denuncia los efectos sanitarios de los agrotóxicos y busca detener el uso de herbicidas perjudiciales a la salud y al ambiente. Su fundamento es el artículo 41 de la Constitución nacional. “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras.”
Ayer a la tarde, tres días después de la prohibición judicial, Viviana Peralta (la impulsora de la denuncia) aún no había salido de su casa por temor a represalias. El pueblo, zona de monocultivo por excelencia, estaba convulsionado por el veto a las fumigaciones. Los productores sojeros no paraban de llamar a las radios locales, criticaban a las familias fumigadas y hasta se reunieron fuera del juzgado, para exigir que el juez se retracte.
“Los ‘gringos’ (productores de soja) andan diciendo por todos lados que nosotros dejamos mal parada a la ciudad. Es mentira, sólo queremos cuidar la salud de nuestros hijos”, explica, preocupada, la mamá de Ailén. “Soy nacida aquí. Mis seis hijos nacieron aquí. Siempre vivimos tranquilos, pero desde que llegó la soja todo cambió. Ya no se puede vivir por el veneno y no se puede hablar mal de la soja porque te saltan encima, te declaran enemigo. Les importa más el dinero que la salud de nuestros hijos”, lamenta.
Permalink:http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-121878-2009-03-21.html
Cada vez que las avionetas rocían los campos, se repiten las alergias y los problemas respiratorios.
SUBNOTAS
Fallos contra los plaguicidasPor D. A.
LA JUSTICIA PROHIBIO LAS FUMIGACIONES CON GLIFOSATO
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LA JUSTICIA PROHIBIO LAS FUMIGACIONES CON GLIFOSATO EN CAMPOS DE UNA LOCALIDAD DE SANTA FE
La salud, más importante que la soja
La medida suspende la utilización del producto en la ciudad de San Jorge, corazón del monocultivo de soja, ante un recurso de amparo presentado por vecinos. Productores marcharon al juzgado en defensa de las fumigaciones.
Por Darío Aranda
Ailén tiene sólo 2 años, pero ya conoce la faceta más silenciada del cultivo de soja: cuando tenía cinco días de vida sufrió su primera intoxicación con agrotóxicos. Desde ese momento, cada fumigación es un camino directo al hospital, y todos los días recibe un cóctel de medicamentos para poder respirar. Ailén tiene los ojos color miel y la tez blanca, vive en San Jorge, centro-oeste de Santa Fe, pleno corazón del monocultivo, y su casa está a diez metros de una plantación de soja. Cada vez que las avionetas rocían los campos, se repiten las alergias, intoxicaciones y problemas respiratorios. En base a estos padeceres y estudios médicos, la Justicia acaba de prohibir las fumigaciones con el agrotóxico Roundup, pilar de la industria sojera mundial y propiedad de la multinacional Monsanto. La medida privilegia la salud por sobre la actividad económica. Los productores agropecuarios santafesinos estuvieron lejos de aceptar el fallo: marcharon hacia el juzgado en defensa de las fumigaciones.
San Jorge está ubicada a 144 kilómetros de la capital provincial. Viven 25.000 personas y se la conoce como la “capital de la industria alimentaria”, por su pasado con gran variedad de cultivos, aunque desde hace una década reina la soja. En el barrio Urquiza, en las afueras de la ciudad, frente a campos con la oleaginosa, predominan las casas bajas aún sin terminar. “No estamos contra los sojeros, sólo queremos cuidar a nuestros hijos. Y todos acá sabemos que cuando fumigan, los chicos sufren”, resume Viviana Peralta, mamá de Ailén e impulsora del recurso de amparo, que fue acompañada por otras veintidós familias y el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat).
El juez Tristán Martínez –del Juzgado Civil, Comercial y Laboral 11– hizo lugar al amparo el lunes último y ordenó la suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana de la ciudad, hasta que el Concejo Deliberante y el Municipio se hagan eco de la ley 11.273 (sancionada en 1995) y determinen qué zonas pueden ser rociadas con agrotóxicos.
La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y tiene nombre y apellido: Soja RR, de la empresa Monsanto. Se llama así porque es “Resistente al Roundup”, nombre comercial del glifosato, herbicida vendido por la misma empresa. El químico se rocía sobre la maleza, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorios. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para el hombre. La abogada patrocinante, Gabriela Ferrer, piensa diferente. “Los cuadros de broncoespasmos se agravan en épocas de fumigación. Los médicos han recomendado abandonar las casas cada vez que haya fumigaciones. Aunque se encierren en sus viviendas, se repiten durante días los dolores de cabeza, los problemas de garganta y la irritación de ojos”, detalla en la presentación judicial, que apunta contra los productores sojeros, la Municipalidad de San Jorge y el Ministerio de Producción provincial –que rechazó hablar con este diario–. Ambos espacios gubernamentales son responsables, por ley, de delimitar qué zonas deben ser destinadas a cultivos y qué espacios estar libres de agrotóxicos.
El amparo también avanza contra el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. “Según el Senasa, el principio activo del glifosato está clasificado en la categoría de menor riesgo toxicológico, pese a que investigadores nacionales e internacionales han probado su alto grado de toxicidad y sus nefastas consecuencias sobre la salud”, detalla el amparo.
Las familias denunciantes y el Cepronat forman parte de la campaña “Paren de Fumigar”, iniciativa que denuncia los efectos sanitarios de los agrotóxicos y busca detener el uso de herbicidas perjudiciales a la salud y al ambiente. Su fundamento es el artículo 41 de la Constitución nacional. “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras.”
Ayer a la tarde, tres días después de la prohibición judicial, Viviana Peralta (la impulsora de la denuncia) aún no había salido de su casa por temor a represalias. El pueblo, zona de monocultivo por excelencia, estaba convulsionado por el veto a las fumigaciones. Los productores sojeros no paraban de llamar a las radios locales, criticaban a las familias fumigadas y hasta se reunieron fuera del juzgado, para exigir que el juez se retracte.
“Los ‘gringos’ (productores de soja) andan diciendo por todos lados que nosotros dejamos mal parada a la ciudad. Es mentira, sólo queremos cuidar la salud de nuestros hijos”, explica, preocupada, la mamá de Ailén. “Soy nacida aquí. Mis seis hijos nacieron aquí. Siempre vivimos tranquilos, pero desde que llegó la soja todo cambió. Ya no se puede vivir por el veneno y no se puede hablar mal de la soja porque te saltan encima, te declaran enemigo. Les importa más el dinero que la salud de nuestros hijos”, lamenta.
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Cada vez que las avionetas rocían los campos, se repiten las alergias y los problemas respiratorios.
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Fallos contra los plaguicidasPor D. A.
LA JUSTICIA PROHIBIO LAS FUMIGACIONES CON GLIFOSATO
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